La historia de Aron Ralston un montañista de 27 años, había descendido por un cañón y en ese descenso una roca cayó y le aplastó su antebrazo derecho. Cuando se dio cuenta de lo grave de su estado, se percató de que también había pasado por alto una de las normas básicas en montañismo: no había avisado a nadie adónde se iría. Así que, atrapado o no, había una probabilidad muy baja de que alguien lo estuviera buscando y mucho menos ahí. Pasó cinco días ahí, padeciendo el frío de la noche, el calor del día y la sed que era mayor cada día, pues a pesar de haber racionado sorbo a sorbo el agua que llevaba, estaba llegando a su límite. Al final, “Deshidratado y delirando, Ralston procedió a amputarse su brazo ya muerto. Primero, rompiendo sus huesos haciendo palanca contra la piedra. A continuación, empleó el cuchillo de punta mona de su multiusos para cortar los tejidos, y finalmente se cortó los tendones con unos alicates”. Después, terminó de bajar por sus propios medios el cañón y caminó ocho kilómetros hasta que encontró a una familia haciendo camping. Un helicóptero llegó por él.Aunque la odisea de Ralston es impresionante, también es un poco parecida a la de Joe Simpson y Simon Yates son jóvenes, fuertes y amantes del montañismo. Se lanzan al asalto de la cara
occidental del Siula Grande, en Los Andes peruanos. Pero Simpson sufre una caída en la que se rompe varios huesos de la pierna. Conscientes de que no podrán rescatarlos, deciden descender juntos. Es ahí cuando comienza una historia que habla acerca del espíritu del hombre y de las fuerzas vitales que los impulsan. Tanto Joe Simpson como Aron Ralston, escribieron sus historias, y con el tiempo las han llevado al cine... Debajo los dos Traillares, Escalofriantes...