Articulo de la pagina tuentrenador.com
*No sueltes el canto hasta el último momento:
Uno de los errores más frecuentes a la hora de lanzar es soltar la mano con la que tiras del canto demasiado pronto. No sólo pierdes potencia al dejar de empujar con la mano sino que además, tan pronto como pierdes contacto con la roca, tu cuerpo inicia un movimiento hacia atrás, alejándose de la presa de recepción. Intenta concentrarte en la mano con la que empujas y piensa en no soltarla hasta que esté prácticamente estirada, cuanto más cerca estés de la roca, mejor.
*Utiliza todo el cuerpo:
No tires de los agarres como si estuvieras colgado de un techo, utiliza todos los músculos de tu cuerpo para lanzar y agarrar el siguiente canto. Aquí es donde entra en juego la coordinación; un lance apenas dura una fracción de segundo y en ese corto periodo de tiempo, debes ser capaz de coordinar varios movimientos a la vez, empuje inicial, patada con los piés y recepción. Inicia el movimiento con un movimiento explosivo, seguidamente piensa en finalizar el empuje con una buena "patada" sobre la presa de pie, como si intentases hacer un mate en baloncesto. Por último estírate todo lo que puedas y, con decisión, trata de agarrar el canto.
*Punto cero:
La clave. Suele ocurrir que al alcanzar la presa de recepción te falte precisión, ya sea por falta o exceso de potencia. Lo ideal es alcanzar la presa de recepción cuando el movimiento del cuerpo se detiene, justo antes de iniciar el movimiento hacia abajo. En ese preciso momento, la mano con la que se agarra el canto de recepción "aterriza" suavemente sobre la presa, lo que permite detener el movimiento de balanceo de manera más controlada.
*Impulso inicial:
Un lance se decide durante el impulso inicial, es imprescindible "despegar" con el máximo de potencia posible. Un error frecuente es iniciar el movimiento de arranque desde una posición estática. Para obtener los mejores resultados, impúlsate hacia arriba una vez, deja que el cuerpo baje a suposición inicial y aprovecha el efecto "muelle" producido por el primer impulso para lanzar. No te canses impulsándote dos, tres o cuatro veces, como hacen algunos, esto indica una falta de decisión y te hace perder potencia.
*Lanza hacia adentro:
Habrás notado que en los dinámicos más salvajes, en cuanto pierdes contacto con la roca, no sólo empiezas a perder velocidad, sino que además te alejas de la roca. Puedes compensar ésto intentando impulsarte hacia la pared (y no hacia arriba). Para no estrellarte contra la pared, tan sólo tienes que modificar la dirección del lance dando una patada con el pie, de ésta forma saldrás disparado hacía arriba partiendo desde una posición óptima, pegado a la pared.
*Decisión:
A todos nos ocurre, que justo antes de lanzar, nos pasen un millón de cosas por la cabeza. Todo el desarrollo de un dinámico debe quedar claro antes de agarrar los cantos, por eso, cuando te dispongas a lanzar, procura mantener la mente en blanco, no es un buen momento para dudar, y aplica lo que habías planeado sin pensártelo. Durante los primeros intentos es normal que no te atrevas a soltarte completamente, pero en cuanto le vas tomando la medida al lance, no lo dudes, ¡vete a muerte!
*Seguridad:
Un doble dinámico es un movimiento potencialmente peligroso, ya que se pierde todo contacto con la roca, y las caídas no siempre son controladas. Si temes los efectos de una caída, probablemente no apretarás al 100%. Por eso, asegúrate de que tus porteros están preparados para cualquier eventualidad. Es difícil prever el lugar exacto de la caída, ya que este puede variar dependiendo sobre todo de si agarras el canto de recepción (iniciando así la segunda fase de un lance, el control del balanceo ) o no. En general, las caídas ocurren durante la primera fase del lance (antes de llegar al canto de recepción) o durante la segunda (balanceo o 'puerta'). Soluciona todo esto antes de saltar.
*No todos los gatos son pardos:
Por último, no te olvides de que cada lance es un mundo, con lo cual debes adaptar todos tus conocimientos a cada situación. Como en cualquier actividad, a mayor práctica, mayor control, mayor conocimiento y, por lo tanto, mejor adaptación a cada situación.
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